sábado, 18 de agosto de 2012
Conceptos Básicos - Las Vitaminas ( I )
Las vitaminas son sustancias orgánicas imprescindibles en los procesos metabólicos que tienen lugar en la nutrición de los seres vivos. No aportan energía, puesto que no se utilizan como combustible, pero sin ellas el organismo no es capaz de aprovechar los elementos constructivos y energéticos suministrados por la alimentación. Normalmente se utilizan en el interior de las células como precursoras de las coenzimas, a partir de las cuales se elaboran las miles de enzimas que regulan las reacciones químicas de las que viven las células.
Las vitaminas deben ser aportadas a través de la alimentación, puesto que el cuerpo humano no puede sintetizarlas. Una excepción es la vitamina D, que se puede formar en la piel con la exposición al sol, y las vitaminas K, B1, B12 y ácido fólico, que se forman en pequeñas cantidades en la flora intestinal.
Con una dieta equilibrada y abundante en productos frescos y naturales, dispondremos de todas las vitaminas necesarias y no necesitaremos ningún aporte adicional en forma de suplementos de farmacia o herbolario. Un aumento de las necesidades biológicas requiere un incremento de estas sustancias, como sucede en determinadas etapas de la infancia, el embarazo, la lactancia y durante la tercera edad. El consumo de tabaco, alcohol o drogas en general provoca un mayor gasto de algunas vitaminas, por lo que en estos casos puede ser necesario un aporte suplementario. Debemos tener en cuenta que la mayor parte de las vitaminas sintéticas no pueden sustituir a las orgánicas, es decir, a las contenidas en los alimentos o extraídas de productos naturales (levaduras, germen de trigo, etc.). Aunque las moléculas de las vitaminas de síntesis tengan los mismos
elementos estructurales que las orgánicas, en muchos casos no tienen la misma configuración espacial, por lo que cambian sus propiedades.
Existen dos tipos de vitaminas: las liposolubles (A, D, E, K), que se disuelven en grasas y aceites, y las hidrosolubles (C y complejo B), que se disuelven en agua. Vamos a ver las características generales de cada grupo y los rasgos principales de las vitaminas más importantes. Se incluyen cuadros con los alimentos ricos en cada vitamina y la cantidad que se necesita por día, según las Raciones Dietéticas Recomendadas (RDA) del Consejo Nacional de Investigación de los Estados Unidos (NRC USA). También se ha incluido una tabla con los requerimientos mínimos diarios de las vitaminas más importantes en diferentes etapas y situaciones de la vida, según las mismas recomendaciones. En aquellos casos en que el aporte puede ser crítico, debemos asegurarnos de que nuestra alimentación las incluye para evitar carencias.
VITAMINAS LIPOSOLUBLES
Son las que se disuelven en disolventes orgánicos, grasas y aceites. Se almacenan en el hígado y tejidos adiposos, por lo que es posible, tras un aprovisionamiento suficiente, subsistir una época sin su aporte.
Si se consumen en exceso (más de diez veces las cantidades recomendadas) pueden resultar tóxicas. Esto les puede ocurrir sobre todo a deportistas, que aunque mantienen una dieta equilibrada recurren a suplementos vitamínicos en dosis elevadas, con la idea de que así pueden aumentar su rendimiento físico. Esto es totalmente falso, así como la creencia de que los niños van a crecer más cuantas más vitaminas les hagamos tomar
Vitamina A - (retinol)
La vitamina A sólo está presente como tal en los alimentos de origen animal, aunque en los vegetales se encuentra como provitamina A, en forma de carotenos. Los diferentes carotenos se transforman en vitamina A en el cuerpo humano. Se almacena en el hígado en grandes cantidades y también en el tejido graso de la piel (palmas de las manos y pies principalmente), por lo que podemos subsistir largos periodos sin su aporte. Se destruye muy fácilmente con la luz, con la temperatura elevada y con los utensilios de cocina de hierro o cobre.
La función principal de la vitamina A es la protección de la piel y su intervención en el proceso de visión de la retina. También participa en la elaboración de enzimas en el hígado y de hormonas sexuales y suprarrenales. El déficit de vitamina A produce ceguera nocturna, sequedad en los ojos (membrana conjuntiva) y en la piel y afecciones diversas de las mucosas. En cambio, el exceso de esta vitamina produce trastornos, como alteraciones óseas, o incluso inflamaciones y hemorragias en diversos tejidos.
El consumo de alimentos ricos en vitamina A es recomendable en personas propensas a padecer infecciones respiratorias (gripes, faringitis o bronquitis), problemas oculares (fotofobia, sequedad o ceguera nocturna) o con la piel seca y escamosa (acné incluido).
Vitamina D - (calciferol)
La vitamina D es fundamental para la absorción del calcio y del fósforo. Se forma en la piel con la acción de los rayos ultravioleta en cantidad suficiente para cubrir las necesidades diarias. Si tomamos el sol de vez en cuando, no tendremos necesidad de buscarla en la dieta.
En países no soleados o en bebés a los que no se les expone nunca al sol, el déficit de vitamina D puede producir descalcificación de los huesos (osteoporosis), caries dentales graves o incluso raquitismo.
Vitaminas hidrosolubles
Se caracterizan porque se disuelven en agua, por lo que pueden pasarse al agua del lavado o de la cocción de los alimentos. Muchos alimentos ricos en este tipo de vitaminas no nos aportan al final de la preparación la misma cantidad que contenían inicialmente. Para recuperar parte de estas vitaminas (algunas se destruyen con el calor), se puede aprovechar el agua de cocción de las verduras para caldos o sopas.
A diferencia de las vitaminas liposolubles, no se almacenan en el organismo. Esto hace que deban aportarse regularmente y sólo puede prescindirse de ellas durante algunos días.
El exceso de vitaminas hidrosolubles se excreta por la orina, por lo que no tienen efecto tóxico por elevada que sea su ingesta.
Vitamina C - (ácido ascórbico)
Esta vitamina se encuentra casi exclusivamente en los vegetales frescos. Su carencia produce el escorbuto, pero es muy poco frecuente en la actualidad, ya que las necesidades diarias se cubren con un mínimo de vegetales crudos que consumamos. Al ser una vitamina soluble en agua apenas se acumula en el organismo, por lo que es importante un aporte diario.
Actúa en el organismo como transportadora de oxígeno e hidrógeno, pero también interviene en la asimilación de ciertos aminoácidos, del ácido fólico y del hierro. Al
igual que la vitamina E, tiene efectos antioxidantes. La vitamina C participa también de forma decisiva en los procesos de desintoxicación que se producen en el hígado y contrarresta los efectos de los nitratos (pesticidas) en el estómago.
Es muy sensible a la luz, a la temperatura y al oxígeno del aire. Un zumo de naranja natural pierde su contenido de vitamina C a los quince o veinte minutos de haberlo preparado, y también se pierde en las verduras cuando las cocinamos.
Cuando falta vitamina C, nos sentimos cansados, irritables y con dolores en las articulaciones. Las necesidades de ácido ascórbico aumentan durante el embarazo, la lactancia, en fumadores y en personas sometidas a situaciones de estrés.
Alimentos ricos en vitamina C
Cantidad recomendada por día: 50-60 mg
Kiwi
500
Guayaba
480
Pimiento rojo
204
Grosella negra
200
Perejil
150
Caqui
130
Col de Bruselas
100
Limón
80
Coliflor
70
Espinaca
60
Fresa
60
Naranja
50
Cantidades expresadas en mg/100 gr
Vitamina H - (biotina)
Interviene en la formación de la glucosa a partir de los carbohidratos y de las grasas. Se halla presente en muchos alimentos, especialmente en los frutos secos, las frutas, la leche, el hígado y la levadura de cerveza. También se produce en la flora intestinal, pero se discute su absorción por el intestino grueso. Una posible causa de deficiencia puede ser la ingestión de clara de huevo cruda, que contiene una proteína llamada avidina que impide la absorción de la biotina. Los requerimientos diarios mínimos, según las RDA USA, son de 150 a 300 gr. No se considera necesario incluir tabla de contenido en los alimentos por no ser probable su déficit en la dieta
Vitamina B1 - (tiamina)
Es necesaria para desintegrar los hidratos de carbono y poder aprovechar sus principios nutritivos. La principal fuente de vitamina B1 (y de la mayoría de las del grupo B) deberían ser los cereales y granos integrales, pero el empleo generalizado de la harina blanca y de cereales refinados ha dado lugar a la aparición de un cierto déficit entre la población de los países industrializados.
Una carencia importante de esta vitamina puede dar lugar al beriberi, enfermedad que es frecuente en ciertos países asiáticos, donde el único alimento disponible para los más pobres es el arroz blanco. Si la carencia no es tan radical, se manifiesta en forma de trastornos cardiovasculares (brazos y piernas “dormidos”, sensación de opresión en el pecho, etc.), alteraciones neurológicas o psíquicas (cansancio, pérdida de concentración, irritabilidad o depresión).
El tabaco y el alcohol reducen la capacidad de asimilación de esta vitamina, por lo que las personas que beben, fuman o consumen mucho azúcar necesitan más vitamina B1.
Alimentos ricos en vitamina B1 / Tiamina
Cantidad recomendada por día: 1100-1500 μg
Levadura de cerveza (extracto seco)
3.100
Huevos enteros
2.500
Cacahuetes
900
Otros frutos secos
690
Carnes de cerdo o de vaca
650
Garbanzos
480
Lentejas
430
Avellanas y nueces
350
Vísceras y despojos cárnicos
310
Ajos
200
Cantidades expresadas en μg/100 gr
Vitamina B2 - (riboflavina)
La vitamina B2 participa en los procesos de respiración celular, desintoxicación hepática, desarrollo del embrión y mantenimiento de la envoltura de los nervios. También ayuda al crecimiento y la reproducción, y mejora el estado de la piel, las uñas y el cabello.
Se encuentra principalmente en las carnes, pescados y alimentos ricos en proteínas en general. Su carencia se manifiesta con lesiones en la piel, las mucosas y los ojos. Suelen ser deficitarios los bebedores o fumadores crónicos y las personas que siguen una dieta vegetariana estricta (sin huevos ni leche) y no toman suplementos de levadura de cerveza o germen de trigo.
Alimentos ricos en vitamina B2 / riboflavina
Cantidad recomendada por día: 1.300-1.800 μg
Vísceras y despojos cárnicos
3.170
Levadura de cerveza
2.070
Germen de trigo
810
Almendras
700
Coco
600
Quesos grasos
550
Champiñones
440
Mijo
380
Quesos curados y semicurados
370
Salvado
360
Huevos
310
Lentejas
260
Cantidades expresadas en μg/100 gr
Vitamina B3 - (niacina)
Interviene en el metabolismo de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas. Es poco frecuente encontrarnos con estados carenciales, ya que nuestro organismo es capaz de producir una cierta cantidad de niacina a partir del triptófano, aminoácido que forma parte de muchas proteínas que tomamos en una alimentación mixta. Sin embargo, en países del Tercer Mundo, que se alimentan a base de maíz o de sorgo, aparece la pelagra, enfermedad caracterizada por dermatitis, diarrea y demencia (las tres D de la pelagra).
Los preparados a base de niacina no suelen tolerarse bien, ya que producen enrojecimiento y picores en la piel.
Alimentos ricos en vitamina B3 / Niacina
Cantidad recomendada por día: 15-20 mg
Levadura de cerveza
58
Salvado de trigo
29,6
Cacahuete tostado
16
Hígado de ternera
15
Almendras
6,5
Germen de trigo
5,8
Harina integral de trigo
5,6
Orejones de melocotón
5,3
Arroz integral
4,6
Setas
4,9
Pan de trigo integral
3,9
Cantidades expresadas en mg/100 gr
Vitamina B5 - (ácido pantoténico)
Interviene en el metabolismo celular como coenzima en la liberación de energía a partir de las grasas, proteínas y carbohidratos. Se encuentra en una gran cantidad y variedad de alimentos (pantothen en griego significa “en todas partes”). Los alimentos más ricos en ácido pantoténico son las vísceras, la levadura de cerveza, la yema de huevo y los cereales integrales.
Su carencia provoca falta de atención, apatía, alergias y bajo rendimiento energético en general. A veces se administra para mejorar la cicatrización de las heridas, sobre todo en el campo de la cirugía.
Los aportes diarios recomendados están entre los 50 y los 500 mg según las RDA USA.
Vitamina B6 - (piridoxina)
Es imprescindible en el metabolismo de las proteínas. Se encuentra en casi todos los alimentos tanto de origen animal como vegetal, por lo que es muy raro encontrarse con estados deficitarios.
A veces se prescribe para mejorar la capacidad de regeneración del tejido nervioso, para contrarrestar los efectos negativos de la radioterapia y contra el mareo en los viajes.
Alimentos ricos en vitamina B6
Cantidad recomendada por día: 1.600-2.000 μg
Sardinas y boquerones frescos
960
Nueces
870
Lentejas
600
Vísceras y despojos cárnicos
590
Garbanzos
540
Carne de pollo
500
Atún y bonito frescos o congelados
460
Avellanas
450
Carne de ternera o cerdo
400
Plátanos
370
Cantidades expresadas en μg/100 gr
Vitamina B12 - (cobalamina)
Resulta indispensable para la formación de glóbulos rojos y para el crecimiento corporal y regeneración de los tejidos. El déficit de esta vitamina da lugar a la llamada “anemia perniciosa” (palidez, cansancio, etc.), pero a diferencia de otras vitaminas hidrosolubles se acumula en el hígado, por lo que hay que estar periodos muy prolongados sin su aporte en la dieta para que se produzcan estados carenciales. Los requerimientos
mínimos de vitamina B12, según las RDA USA, son de 2 μg para el adulto. Durante la gestación y la lactancia las necesidades aumentan en unos 2,2-2,6 μg.
Las fuentes más importantes de esta vitamina son los alimentos de origen animal; por eso en muchas ocasiones se afirma que una dieta vegetariana puede provocar su carencia. Actualmente, se dice que la flora bacteriana de nuestro intestino grueso puede producirla en cantidades suficientes. En realidad, sólo se ha detectado esta carencia en vegetarianos estrictos que no consumen ni huevos ni lácteos y que padecen algún tipo de trastorno intestinal. El consumo de alcohol hace aumentar las necesidades de esta vitamina.
La vitamina B12 procedente de la dieta precisa un mecanismo complicado para su absorción. Se debe unir a una proteína segregada por el estómago (factor intrínseco) que permite su absorción en el intestino. Por causas genéticas, algunas personas pueden tener problemas para producir este factor intrínseco y padecer síntomas de deficiencia.
Muchos preparados farmacéuticos para el tratamiento de dolores o inflamaciones de los nervios (ciática y lumbalgias) contienen vitamina B12, normalmente asociada a la B1 y B6 .
martes, 14 de agosto de 2012
Conceptos Básicos- Las Proteínas
Las proteínas son los materiales que desempeñan un mayor número de funciones en las células de todos los seres vivos. Por un lado, forman parte de la estructura básica de los tejidos (músculos, tendones, piel, uñas, etc.) y, por otro, desempeñan funciones metabólicas y reguladoras (asimilación de nutrientes, transporte de oxígeno y de grasas en la sangre, inactivación de materiales tóxicos o peligrosos, etc.). También son los elementos que definen la identidad de cada ser vivo, ya que son la base de la estructura del código genético (ADN) y de los sistemas de reconocimiento de organismos extraños en el sistema inmunitario.
Las proteínas son moléculas de gran tamaño formadas por largas cadenas lineales de sus elementos constitutivos propios: los aminoácidos. Existen unos veinte aminoácidos distintos, que pueden combinarse en cualquier orden y repetirse de cualquier manera. Una proteína media está formada por unos cien o doscientos aminoácidos alineados, lo que da lugar a un número de posibles combinaciones diferentes realmente abrumador (en teoría 20200). Y, por si esto fuera poco, según la configuración espacial tridimensional que adopte una determinada secuencia de aminoácidos, sus propiedades pueden ser totalmente diferentes. Tanto los glúcidos como los lípidos tienen una estructura relativamente simple comparada con la complejidad y diversidad de las proteínas.
En la dieta de los seres humanos se puede distinguir entre proteínas de origen vegetal o de origen animal. Las proteínas de origen animal están presentes en las carnes, pescados, aves, huevos y productos lácteos en general. Las de origen vegetal se pueden encontrar abundantemente en los frutos secos, la soja, las legumbres, los champiñones y los cereales completos (con germen). Las proteínas de origen vegetal, tomadas en conjunto, son menos complejas que las de origen animal.
Puesto que cada especie animal o vegetal está formada por su propio tipo de proteínas, incompatibles con los de otras especies, para poder asimilar las proteínas de la dieta previamente deben ser fraccionadas en sus diferentes aminoácidos. Esta descomposición se realiza en el estómago e intestino, bajo la acción de los jugos gástricos y las diferentes enzimas. Los aminoácidos obtenidos pasan a la sangre y se distribuyen por los tejidos, donde se combinan de nuevo formando las diferentes proteínas específicas de nuestra especie.
El recambio proteico
Las proteínas del cuerpo están en un continuo proceso de renovación. Por un lado, se degradan hasta sus aminoácidos constituyentes y, por otro, se utilizan estos aminoácidos junto con los obtenidos de la dieta para formar nuevas proteínas en base a las necesidades del momento. A este mecanismo se le llama recambio proteico. Es imprescindible para el mantenimiento de la vida, siendo la principal causa del consumo energético en reposo (Tasa de Metabolismo Basal).
También es importante el hecho de que en ausencia de glúcidos en la dieta de los que obtener glucosa, es posible obtenerla a partir de la conversión de ciertos aminoácidos en el hígado. Como el sistema nervioso y los leucocitos de la sangre no pueden consumir otro nutriente que no sea glucosa, el organismo puede degradar las proteínas de nuestros tejidos menos vitales para obtenerla.
Las proteínas de la dieta se usan, principalmente, para la formación de nuevos tejidos o para el reemplazo de las proteínas presentes en el organismo (función plástica). No obstante, cuando las proteínas consumidas exceden las necesidades del organismo, sus aminoácidos constituyentes pueden ser utilizados para obtener de ellos energía. Sin embargo, la combustión de los aminoácidos tiene un grave inconveniente: la eliminación del amoniaco y las aminas que se liberan en estas reacciones químicas. Estos compuestos son altamente tóxicos para el organismo, por lo que se transforman en urea en el hígado y se eliminan por la orina al filtrarse en los riñones.
A pesar de la versatilidad de las proteínas, los humanos no estamos fisiológicamente preparados para una dieta exclusivamente proteica. Estudios realizados en este sentido pronto detectaron la existencia de importantes dificultades neurológicas.
Balance de nitrógeno
El componente más preciado de las proteínas es el nitrógeno que contienen. Con él, podemos reponer las pérdidas obligadas que sufrimos a través de las heces y la orina. A la relación entre el nitrógeno proteico que ingerimos y el que perdemos se le llama balance nitrogenado. Debemos ingerir al menos la misma cantidad de nitrógeno que la que perdemos. Cuando el balance es negativo perdemos proteínas y podemos tener problemas de salud. Durante el crecimiento o la gestación, el balance debe ser siempre positivo.
Aminoácidos esenciales
El ser humano necesita un total de veinte aminoácidos, de los cuales nueve no es capaz de sintetizar por sí mismo y deben ser aportados por la dieta. Estos nueve son los denominados aminoácidos esenciales, y si falta uno solo de ellos no será posible sintetizar ninguna de las proteínas en la que sea requerido dicho aminoácido. Esto puede dar lugar a diferentes tipos de desnutrición, según cual sea el aminoácido limitante. Los aminoácidos esenciales más problemáticos son el triptófano, la lisina y la metionina. Es típica su carencia en poblaciones en las que los cereales o los tubérculos constituyen la base de la alimentación. El déficit de aminoácidos esenciales afectan mucho más a los niños que a los adultos.
Valor biológico de las proteínas
El conjunto de los aminoácidos esenciales sólo está presente en las proteínas de origen animal. En la mayoría de los vegetales siempre hay alguno que no está presente en cantidades suficientes. Se define el valor o calidad biológica de una determinada proteína por su capacidad de aportar todos los aminoácidos necesarios para los seres humanos. La calidad biológica de una proteína será mayor cuanto más similar sea su composición a la de las proteínas de nuestro cuerpo. De hecho, la leche materna es el patrón con el que se compara el valor biológico de las demás proteínas de la dieta.
Por otro lado, no todas las proteínas que ingerimos se digieren y asimilan. La utilización neta de una determinada proteína, o aporte proteico neto, es la relación entre el nitrógeno que contiene y el que el organismo retiene. Hay proteínas de origen vegetal, como la de la soja, que a pesar de tener menor valor biológico que otras proteínas de origen animal, presentan un aporte proteico neto mayor por asimilarse mucho mejor en nuestro sistema digestivo.
Necesidades diarias de proteínas
La cantidad de proteínas que se requieren cada día es un tema controvertido, puesto que varía en función de muchos factores. Depende de la edad, ya que en el período de crecimiento las necesidades son el doble o incluso el triple que para un adulto, y del estado de salud de nuestro intestino y nuestros riñones, que pueden hacer variar el grado de asimilación o las pérdidas de nitrógeno por las heces y la orina. También depende del valor biológico de las proteínas que se consuman, aunque en general, todas las recomendaciones siempre se refieren a proteínas de alto valor biológico. Si no lo son, las necesidades serán aún mayores.
En general, se recomiendan unos 40 a 60 gr. de proteínas al día para un adulto sano. La Organización Mundial de la Salud y las RDA USA recomiendan un valor de 0,8 gr por kilogramo de peso y día. Por supuesto, durante el crecimiento, el embarazo o la lactancia estas necesidades aumentan, como reflejan las tablas de necesidades mínimas de proteínas, que también podéis consultar.
El máximo de proteínas que podemos ingerir sin afectar a nuestra salud es un tema aún más delicado. Las proteínas consumidas en exceso, que el organismo no necesita para el crecimiento o para el recambio proteico, se queman en las células para producir energía. A pesar de que tienen un rendimiento energético igual al de los hidratos de carbono, su combustión es más compleja y dejan residuos metabólicos, como el amoniaco, que son tóxicos para el organismo. El cuerpo humano dispone de eficientes sistemas de eliminación, pero todo exceso de proteínas supone cierto grado de intoxicación que provoca la destrucción de tejidos y, en última instancia, la enfermedad o el envejecimiento prematuro. Debemos evitar comer más proteínas de las estrictamente necesarias para cubrir nuestras necesidades.
Por otro lado, investigaciones muy bien documentadas, llevadas a cabo en los últimos años por el doctor alemán Lothar Wendt, han demostrado que los aminoácidos se acumulan en las membranas basales de los capilares sanguíneos para ser utilizados rápidamente en caso de necesidad. Esto supone que cuando hay un exceso de proteínas en la dieta, los aminoácidos resultantes siguen acumulándose, llegando a dificultar el paso de nutrientes de la sangre a las células (microangiopatía). Estas investigaciones parecen abrir un amplio campo de posibilidades en el tratamiento a través de la alimentación de gran parte de las enfermedades cardiovasculares, que tan frecuentes se han vuelto en Occidente desde que se generalizó el consumo indiscriminado de carne.
¿Proteínas de origen vegetal o animal?
Puesto que sólo asimilamos aminoácidos y no proteínas completas, el organismo no puede distinguir si estos aminoácidos provienen de proteínas de origen animal o vegetal. Comparando ambos tipos de proteínas podemos señalar:
Las proteínas de origen animal son moléculas mucho más grandes y complejas, por lo que contienen mayor cantidad y diversidad de aminoácidos. En general, su valor biológico es mayor que las de origen vegetal. Como contrapartida son más difíciles de digerir, puesto que hay mayor número de enlaces entre aminoácidos por romper. Combinando adecuadamente las proteínas vegetales (legumbres con cereales o lácteos con cereales) se puede obtener un conjunto de aminoácidos equilibrado. Por ejemplo, las proteínas del arroz contienen todos los aminoácidos esenciales, pero son escasas en lisina. Si las combinamos con lentejas o garbanzos, abundantes en lisina, la calidad biológica y el aporte proteico resultante son mayores que en la mayoría de los productos de origen animal.
Al tomar proteínas animales a partir de carnes, aves o pescados ingerimos también todos los desechos del metabolismo celular presentes en esos tejidos (amoniaco, ácido úrico, etc.), que el animal no pudo eliminar antes de ser sacrificado. Estos compuestos actúan como tóxicos en nuestro organismo. El metabolismo de los vegetales es distinto y no están presentes estos derivados nitrogenados. Los tóxicos de la carne se pueden evitar consumiendo las proteínas de origen animal a partir de huevos, leche y sus derivados. En
cualquier caso, siempre serán preferibles los huevos y los lácteos a las carnes, pescados y aves. En este sentido, también preferiremos los pescados a las aves, y las aves a las carnes rojas o de cerdo.
La proteína animal suele ir acompañada de grasas de origen animal, en su mayor parte saturadas. Se ha demostrado que un elevado aporte de ácidos grasos saturados aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
En general, se recomienda que una tercera parte de las proteínas que comamos sea de origen animal, pero es perfectamente posible estar bien nutrido sólo con proteínas vegetales. Eso sí, teniendo la precaución de combinar estos alimentos en función de sus aminoácidos limitantes. El problema de las dietas vegetarianas en Occidente suele estar más bien en el déficit de algunas vitaminas, como la B12, o de minerales, como el hierro.
lunes, 13 de agosto de 2012
Consecuencias Farmacológicas de dietas Hiperproteicas
Además de las posibles consecuencias en el deterioro de la salud derivadas del uso de dietas "hiperproteicas" ya comentadas en la anterior entrada -una de ellas la dieta Dukan-, encontramos un grave problema sanitario que descuidan los profesionales de la salud que prescriben este tipo de dietas: las consecuencias a nivel farmacológico.
Estamos acostumbrados a recurrir a los fármacos con frecuencia, pero más preocupante es el grupo de población cada vez mayor que debe medicarse de forma crónica y que a su vez desea perder peso recurriendo a este tipo de dietas ricas en proteínas, altas en lípidos y bajas en hidratos de carbono.
Las consecuencias:
- Un mayor número de aminoácidos libres en sangre que compiten con el fármaco por la unión a proteínas plasmáticas, dando lugar a una mayor cantidad de fármaco libre.
- Efectos propios de sobredosificación por una respuesta farmacológica mayor.
El hecho de que la dieta Dukan obligue al consumo diario de salvado de avena, desechando el resto de grano de avena de interesante calidad nutricional, supone en aquellas personas que consumen fármacos para reducir los niveles de colesterol en sangre (como "lovastatina"):
- Una menor absorción y aprovechamiento del fármaco, lo que resulta más complicado con la fibra presente naturalmente en los alimentos.
- Un incremento de los niveles de colesterol LDL ("colesterol malo") de entre un 12 y un 60 %.
Otra característica de la dieta Dukan es el uso de aceite de parafina, con la prohibición de consumir aceite de oliva o de cualquier otra naturaleza. El motivo se debe a que este tipo de aceite derivado del petroleo, una vez ingerido transita por el tubo digestivo sin poder absorberse, con lo que no aporta calorías lipídicas y por tanto no contribuye a un incremento mayor de grasas de las ya administradas de forma natural por los alimentos. Su uso supone:
- Arrastre de nutrientes y fármacos impidiendo su absorción.
- Una disminución en la biodisponibilidad de fármacos lipofílicos (como el antiarrítmico"amiodarona").
- Importante déficit de vitaminas liposolubes aun siendo ingeridas con los alimentos, con las consecuencias que se derivan.
Dieta Dukan - El negocio de Adelgazar
La "Comunidad Dukan" o "dukanianos" es el conjunto de ciudadanos que toman las palabras de Dukan como dogmas de fe. Pierre Dukan es licenciado en médicina general, pero se da a conocer como "nutricionista". Sus consultas de unos 30 minutos cuestan 100 €. Tras esta inversión semanal, o a través de la práctica de sus consejos tras la lectura de sus libros, se consigue perder salud al tiempo que se pierde un peso que técnicamente no implica "adelgazamiento", puesto que no proviene de la grasa corporal. La pérdida rápida de peso corresponde a la pérdida de glucógeno muscular y hepático, y agua asociada a éste, ambas sustancias necesarias para la salud y un correcto funcionamiento orgánico y bioquímico.
Cuando el/la paciente deja de hacer "dieta" vuelve al punto de partida en peor estado. Al no haber recibido educación alimentaria, monitorización nutricional y consejo psicológico, su situación personal se agrava y con los años es más difícil simplificarla para resolverla.
Reportaje de Antena 3 - Dieta Dukan
No nos sorprende ya a los profesionales de la salud y la nutrición tratar a un número cada vez mayor de pacientes que anteriormente siguieron dietas hiperproteicas insanas e ilegales como la Dieta Dukan(Ministerio de Sanidad), en las que los hidratos de carbono son expulsados de la alimentación. Los y las clientas llegan con el descontento de haber recuperado e incluso superado el peso inicial, tras la pérdida rápida de las primeras fases de la dieta y la ineficacia de las etapas posteriores, junto con complicaciones en su salud. Lamentablemente la mayoría de los "profesionales" que prescriben y atienden estas dietas son médicos, endocrinos o enfermeros, en los que el/la cliente deposita su confianza ciega y mal fundada. [*]
Algunas consecuencias derivadas de las dietas hiperproteicas:
- Mal olor corporal, mal aliento, mal sabor de boca.
- Caída de cabello.
- Desmineralización ósea hacia la osteopenia y la osteoporosis.
- Cáncer de colon.
- Fallo renal.
- Estreñimiento.
- Sangrado de encías.
- Estreñimiento.
- Sangrado de encías.
- Acidez metabólica.
- Picor de ojos y piel.
- Predisposición a la infección.
- Mal humor, tristeza, irritabilidad.
- Inestabilidad emocional: cambios bruscos de humor, altibajos.
- Sensación de fatiga y carga muscular.
- Crisis de ansiedad.
- Arteroesclerosis y riesgo de infarto.
[* Actualmente los estudios universitarios en el área de la Nutrición y Dietética constan de 4 ó 5 años, dependiendo del país, y son independientes de los estudios de Medicina. En España no han existido especialidades médicas en Nutrición que habiliten para el ejercicio de la profesión regulada de dietista-nutricionista. Un endocrino no es un nutricionista. Si el profesional médico lo desea tiene la posibilidad de realizar tras los estudios de Medicina un máster de 2 años en Nutrición Clínica o bien en Nutrición Comunitaria para formarse en dichos campos.]
[* Actualmente los estudios universitarios en el área de la Nutrición y Dietética constan de 4 ó 5 años, dependiendo del país, y son independientes de los estudios de Medicina. En España no han existido especialidades médicas en Nutrición que habiliten para el ejercicio de la profesión regulada de dietista-nutricionista. Un endocrino no es un nutricionista. Si el profesional médico lo desea tiene la posibilidad de realizar tras los estudios de Medicina un máster de 2 años en Nutrición Clínica o bien en Nutrición Comunitaria para formarse en dichos campos.]
La tasa de obesidad infantil española supera a la tasa de EEUU
España, Un país inmunizado con la dieta mediterránea contra el exceso de peso, acaba de arrebatarle un triste récord a Estados Unidos. La tasa de obesidad infantil se sitúa en nuestro país en un 19% frente al 16% de los estadounidenses, según un estudio pionero en España en el que han participado durante cinco años más de 30 investigadores. El porcentaje de menores con problemas de peso se ha triplicado en los últimos 30 años.
Los datos se han presentado en un congreso sobre nutrición y actividad, celebrado en Madrid. Pedro José Benito, investigador principal del proyecto, ha precisado que el 45,2% del exceso de peso detectado en los niños españoles se reparte de la siguiente manera: el 26,1% es sobrepeso y el 19,1% a obesidad. El 80% de los que sufren obesidad continuará con este problema en la edad adulta, por lo que si no se reconducen los malos hábitos, advierte Benito, habrá un futuro de adultos obesos.
El exceso de peso supone un 8% del gasto total sanitario en España, un dato que, al igual que las estadísticas de la enfermedad, se prevé irá en aumento. No solo aumentará el gasto sino que disminuirá la esperanza de vida.
A medida que se van cumpliendo años, la grasa visceral aumenta y, como media, un individuo gana 6 kilos de peso y pierde otros tantos de músculo entre los 25 y los 65 años. En el caso de las mujeres se cuadruplica la grasa intervisceral y en el de los hombres se duplica. Este factor es «determinante» en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes e incluso cáncer.
Fuente: Noticias ABS Sociedad
domingo, 12 de agosto de 2012
Vídeos-Nutrigenética
Interesante vídeo del programa Redes.
La Masticación-Primer propósito para perder peso
Comer despacio, saborear cada porción, poner atención en la masticación para triturar y mezclar bien el bolo alimenticio, ingerir trozos pequeños y hacer pausas entre bocado y bocado. Este debería ser uno de los primeros propósitos para el control de un peso saludable.
Con una masticación adecuada como la descrita anteriormente apreciamos mejor los sabores y las texturas, mejoran los procesos digestivos reduciendo la sensación de pesadez y otras molestias, mejora la absorción de nutrientes, y nos saciamos con menor cantidad de comida.
Un nuevo estudio ha llegado a la conclusión de que una mejor masticación de los alimentos puede reducir hasta un 12% el contenido en calorías que ingerimos. La masticación, al parecer, tendría influencia sobre ciertas hormonas intestinales y la sensación de saciedad. La repercusión que esto tendría en nuestro peso y nuestra salud es lo suficientemente importante como para que cambiemos esta costumbre, en el caso de que la tengamos mal adquirida.El estudio, realizado en la Universidad Médica Harbin (China) y publicado en "The American Journal of Clinical Nutrition", se basó en el estudio de 30 jóvenes, 14 de ellos obesos y el resto de peso normal. Durante varias pruebas, se les indicó que masticaran cada bocado, en unas ocasiones quince veces y en otras cuarenta. A continuación, midieron el efecto que tenía esta diferente duración del masticado en diversas variables, como la cantidad de calorías ingeridas, la velocidad a la que comían o el nivel de determinadas hormonas y otras sustancias en la sangre. El resultado fue sorprendente.
En primer lugar, observaron que los individuos obesos masticaban menos que los que no lo eran. Pero, además, y ya con independencia de que fueran obesos o no, cuando se les indicó que masticaran más el alimento (cuarenta veces en lugar de quince) se observó que ingerían menos cantidad de comida. Ni más ni menos que hasta un 12% menos de calorías, lo que sin duda constituye una cantidad importante.
Los investigadores pudieron comprobar que cuando se masticaba más el alimento aumentaba la cantidad de la hormona CCK en la sangre de los participantes, hormona que tiene el efecto de reducir el apetito. Por el contrario, se reducía la cantidad de grelina, hormona que estimula las ganas de comer.
Los autores aventuran que una mejor trituración del alimento podría hacer que los nutrientes lleguen de una forma más eficiente al organismo, lo que afectaría al proceso de la digestión y absorción intestinal. Esto llevaría a la diferente cantidad en la secreción de hormonas que se ha apuntado más arriba. En cualquier caso, afirman que la mejor masticación es un método eficaz para combatir la obesidad o el sobrepeso.
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